El Krill como especie fundamental en ecosistemas marinos polares.

 

El krill antártico es una especie fundamental en los ecosistemas marinos polares, desempeñando un papel crucial en la transferencia de energía desde los productores primarios hasta los niveles tróficos superiores. La capacidad del krill para sobrevivir y prosperar en las duras condiciones del océano Antártico sugiere adaptaciones biológicas únicas, particularmente en el sistema nervioso. La plasticidad neuronal, que permite al sistema nervioso adaptarse a cambios ambientales y experiencias, es un área de estudio de gran interés que podría revelar nuevos aspectos de la neurobiología de los crustáceos y su capacidad de adaptación.

La Neuroplasticidad es la capacidad del Sistema Nervioso para adaptarse y reorganizarse, tanto funcional como estructuralmente a modo de respuesta a la experiencia del organismo, ante el aprendizaje o eventuales daños.

Éste fenómeno ha sido ampliamente estudiado principalmente en seres humanos, dónde se ha demostrado que es crucial para el desarrollo cognitivo, la recuperación de lesiones y la adaptación a nuevos entornos. Actualmente la investigación también ha abordado el proceso en otros organismos, ampliando la compresión que se tiene de la Neuroplasticidad en diversas especies y en cómo estas se adaptan a las distintas condiciones ambientales.

En éste contexto uno de los organismos más intrigantes es el Krill, específicamente la especie Euphausia Superba, habitante de las frías y cambiantes aguas del Océano Austral, los cuales desempeñan  un papel fundamental en las cadenas debido a su enorme biomasa, del orden de las 300 a 500 toneladas, sirviendo de alimento a multitud de depredadores que incluyen ballenas, pinnípedos, focas, calamares, peces, pingüinos, albatros y otras muchas aves.

Además, el krill tiene un papel fundamental en el ciclo biogeoquímico del carbono reciclando también oligoelementos como el hierro que fomenta el crecimiento de fitoplancton.

Recientes investigaciones respaldan la existencia de una especie de sistema de sincronización endógeno en el krill antártico, entre eventos de su ciclo de vida  y el entorno polar estacional de la Antártida. Pero, el conocimiento respecto de los mecanismos moleculares subyacentes a las adaptaciones del krill a un entorno que se caracteriza por una alta estacionalidad en la duración del día, así como la disponibilidad de alimentos y la extensión del hielo marino es limitado.

El krill debe enfrentar múltiples factores ambientales extremadamente cambiantes como variaciones en la temperatura, disponibilidad de alimentos y exposición a la luz, especialmente debido a la presencia de hielo. De esta manera el krill es un organismo excepcional para estudiar cómo el sistema nervioso es capaz de adaptarse a entornos extremos.

De manera general, el sistema nervioso de los artrópodos está formado por un cerebro ganglionar y dos cordones nerviosos longitudinales que presentan un par de ganglios en cada segmento del cuerpo. La mayoría tiene órganos sensoriales muy especializados y eficientes: visuales, auditivos, sensibles a la presión, a la posición.

El sistema nervioso de todo artrópodo, como en el de muchos otros animales se estructura de la siguiente manera:


Nota. Diagrama que muestra la relación entre el input sensorial y el output posterior al procesamiento en el Sistema Nervioso. Elaboración propia.


En la Figura 1 se observa que para determinado estímulo, el animal elaborará una respuesta directamente relacionada con la magnitud y tipo de input (entrada) recibido, de tal forma que todo output será una respuesta a una señal que podrá ser de tipo cognitiva, motora o sensitiva y que ha sido enviada mediante el circuito aferente correspondiente. Cualquier modificación en el input tendrá como respuesta una conducta adecuada al contexto en el cuál éste se ha dado. Ahora bien, en un medio altamente cambiante como es el caso del Océano Austral, la cantidad de estímulos dependientes de condiciones como temperatura, cantidad de luz, etc., aumenta, lo que implica que el repertorio de respuestas del animal deberá también aumentar o especializarse.

Entre sus características podemos mencionar la capacidad para capturar fitoplancton mediante patas frontales especializadas a modo de aparato de filtrado y seis patas unidas al tórax que funciona como recolector. Actúa como bomba biológica al producir hilos de heces que contienen cantidades importantes de carbono las cuales bajan rápidamente al fondo del mar, permitiendo eliminar el carbono de la biosfera.

Desde el punto de vista genómico, el krill tiene un genoma de aproximadamente 48.01 Gb, siendo el ensamble más grande hasta la fecha. El genoma se encuentra influenciado directamente por las variaciones del entorno provocando adaptaciones en su ritmo circadiano.

Las adaptaciones presentadas por el krill, en cuanto a comportamiento y adaptaciones físicas regidos por el ritmo circadiano, les permite conservar energía y sobrevivir en condiciones extremas. Pueden mudar continuamente durante todo su ciclo de vida, pero sus tasas de crecimiento varían según las estaciones. La fase de intermuda del krill antártico en invierno es habitualmente el doble que el del verano y el otoño (cada 26 a 29 días). (Shao, y otros, 2023)

Otra de las particularidades del krill antártico es su capacidad para emitir luz, gracias a diversos órganos bioluminiscentes distribuidos detrás de los ojos, en las articulaciones de la segunda y séptima patas y en los esternones, fenómeno producido por la interacción entre el oxígeno y otros compuestos como luciferina, luciferasa y ATP (Adenosín trifosfato).

El ojo compuesto del krill es extremadamente asombroso ya que puede disminuir su tamaño de acuerdo a la muda. Poseen un excelente percepción del movimiento, respondiendo de manera más adecuada a objetos que se encuentren en movimiento que a aquellos en estado estacionario. El ojo compuesto no puede alcanzar el grado de resolución del ojo de un vertebrado, algo que no importa en las condiciones de vida del krill, dónde sólo es necesario que el nivel de luz percibido sea el adecuado

De esta manera el ojo actuará “hablando” al cerebro mediante un lenguaje organizado e interpretado sin transmitir una copia de la distribución de la luz, sino excitando al animal para que este pueda actuar de la manera más eficaz ante determinado estímulo (Y. Lettvin, R. Maturana, McCulloch, & H. Pitts, 1959)

Nota. Estructura y morfología de Euphasia superba. Tomada de https://insolitanaturaleza.blogspot.com/2013/06/krill-antartico-euphausia-superba.html







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